Todas las personas propietarias de una vivienda, plaza de garaje o local, debe considerar que existen una serie de impuestos que está obligado a pagar. Entre todos estos, se encuentra el IBI; siglas de Impuesto de Bienes Inmuebles. El IBI es uno de los impuestos llamados ‘directos’. Dicho impuesto grava la titularidad de los derechos reales sobre cualquier bien inmueble ubicado en el municipio que recauda el tributo. Los ayuntamientos tienen la responsabilidad de cobrarlos; cabe destacar que el IBI forma parte de las tasas municipales. A continuación, conocerás todo acerca lo relacionado con este impuesto; continúa leyendo.

Qué es el Impuesto sobre Bienes Inmuebles

El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), como ya lo mencionamos, se trata de un impuesto directo que el propietario de un bien inmueble debe pagar a Ayuntamiento cada año. Es una carga que se abona por el hecho de poseer la propiedad y el derecho de uso de un bien inmueble. Este incluye, además de las viviendas, los garajes, los locales y las fincas rústicas y/o urbanas.

El IBI debe abonarse anualmente, aunque es el ayuntamiento quien fija el periodo voluntario de tiempo en el cual debe realizarse dicho pago. En algunos ayuntamientos se permite llevar a cabo el pago a la carta y dividirlo en varios plazos. Por mencionar un ejemplo, en Madrid, el periodo voluntario abarca desde el 1 de octubre al 2 de diciembre. Pero el pago puede fraccionarse en 2, 3, 5, 9 plazos y obtener una bonificación de un 5%.

¿Cómo calcular este impuesto?

Como lo mencionamos anteriormente, el Ayuntamiento es quien se encarga de establecer la cuantía del canon a pagar por los inmuebles que se encuentren en su municipio. Se comienza por el valor catastral del mismo para el cálculo. Dicho valor está determinado por el valor catastral del suelo además del valor catastral de las construcciones. La información puede consultarse cuando se desee en el Catastro Inmobiliario.

De manera general, el valor catastral de un inmueble está sujeto a diferentes ponencias de valores.

  • El valor del suelo o del inmueble dentro del mercado actual.
  • La localización del inmueble.
  • El coste material de las construcciones.
  • La antigüedad del edificio.
  • Las características urbanísticas del suelo.

Sobre este valor, el ayuntamiento define un tipo a aplicar para cada inmueble en particular. Para el debido cálculo, se utilizan unos coeficientes que realiza el Ministerio de Hacienda. Estos coeficientes se encuentran estipulados en la Ley de Haciendas Locales. Los más habituales son los inmuebles de naturaleza urbana, cuyos valores se encuentran entre el 0,4% y el 1,3%. El ayuntamiento es quien decide por último el valor dentro de estos límites.

¿Por qué debe pagarse?

Cada ayuntamiento se encarga de establecer la cuantía del impuesto que deben pagar los propietarios de los inmuebles de su municipio. La base imponible del IBI se calcula de acuerdo a su valor catastral, el cual es un valor administrativo otorgado por Catastro a cada inmueble. Este comprende el valor de la construcción y el valor catastral del suelo, considerando que el valor final no puede superar al precio de mercado del inmueble en cuestión.

De manera anual, en los Presupuestos Generales del Estado se adecúan a los valores del mercado. Esto depende de diferentes factores: el valor del suelo del inmueble, el coste material de la construcción, las características urbanísticas del suelo y la antigüedad del edificio en cuestión. Por último, la base liquidable del IBI es lo que obtenemos de aplicar a la base imponible la reducción prevista en los artículos 66-70 de la Ley Reguladora de Haciendas Locales. Esto, con el objetivo de que el aumento de los nuevos valores catastrales se emplee de manera progresiva.

¿Dónde debe pagarse y cómo se hace el pago?

El pago debe realizarse en las entidades colaboradores definidas en la carta de pago y según sea la modalidad escogida:

  • A través de internet: mediante un cargo en la cuenta o la tarjeta de débito o crédito.
  • Presencialmente: a través de diferentes entidades financieras.
  • Por cajero automático: esto, siempre que la entidad colaboradora cuente con este tipo de servicio.
  • A través de la banca electrónica: esto, siempre que la entidad colaboradora cuente con este tipo de servicio.

Hay que contar con la carta de pago que BASE envía a través del correo tradicional con el objetivo de facilitarle al contribuyente este trámite. Si no se recibe, hay que proceder a solicitar un duplicado en cualquiera de las sucursales de BASE. Cabe destacar que, el pago deberá efectuarse dentro del plazo establecido en la carta de pago. Si el plazo transcurre y aún no has realizado el pago, entonces debes solicitar un nuevo documento de pago según sea la situación de su expediente.

Inmuebles exentos de IBI

A pesar de que este este tipo de impuesto directo grava todos los bienes inmuebles, existen algunas excepciones que merece la pena mencionar:

  • Organismos oficiales y edificios diplomáticos.
  • Inmuebles que pertenecen al Estado, a las Comunidades Autónomas o a entidades locales.
  • Bienes que pertenezcan a la Iglesia Católica y a asociaciones no católicas reconocidas oficialmente, por ejemplo, la Cruz Roja.
  • Los bienes declarados como monumentos que formen parte del Patrimonio Histórico Español.
  • Terrenos que estén ocupados por líneas de ferrocarril y los edificios construidos en ellos.

Finalmente, es importante mencionar que, el IBI es un impuesto directo que debe ser pagado por todos aquellos individuos propietarios de una vivienda. Es importante decir que, no existe un recibo IBI para cada bien inmueble. Esto, debido a que hay inmuebles que están no sujetos o que tienen derecho a exención. Debemos guiarnos siempre por lo que está establecido en la Ordenanza Fiscal del impuesto.